May 15, 2012 - Personal, Una palabra    1 Comment

Butaca

Me gustaría detener durante un instante el tiempo. Frenar el segundero del reloj y saltar fuera de esta realidad.

Como si de una pantalla de cine fuera, ser espectador de lo que me rodea, ver mis pensamientos y simplificarlos hasta reducirlos a una cuestión racional y sencilla de resolver.

Simplificar. Esa es, sin lugar a dudas, la parte fundamental del sentido de la vida que muchas veces se nos escapa. Eliminar todo lo superfluo, lo sobrante, lo que no necesitamos y que, sin embargo, añadimos como aditivo artificial a cada una de las situaciones de nuestra vida.

Sin ese edulcorante es posible, hasta quizá probable, que las decisiones de nuestra vida, los pasos a dar y los caminos a tomar fueran mas sencillos de escoger.

Pero la película de nuestra vida sigue sin que tengamos tiempo de detenernos un instante a entender, o si acaso a percibir, aquellos matices que nos indican cuál es el camino.

 

Viaje

Creo que la vida es un viaje.

Siempre lo he creído. Desde que recuerdo tener uso de razón he visto que la felicidad reside en cada uno de los pasos que damos en este caminar.

Es un viaje lleno de sorpresas inesperadas, de giros shakesperianos de nuestra historia, de finales felices y de continuarás…

Pero al final, los grandes finales, esos en los que la banda sonora acompaña a una escena plagada de fuegos artificiales y efectos especiales son sólo parte de la película, pero no lo más importante.

Lo realmente valioso del viaje son esas miradas fugaces, esa sonrisas esquivas, esos besos al abrigo del sol de media tarde. Y así, casi sin darnos cuenta, esos detalles son los colores de nuestro cuadro, las notas de nuestra melodía. Se convierten en los tesoros más valiosos de nuestra vida.

Nos acompañan como una suave brisa, como un sutil sabor dulce en el paladar.

El sabor de ese beso robado.

Su olor en tu ropa.

Las risas ante cualquier tontería.

Porque ”Cuando llegue la hora de mi muerte, no sentiré haber vivido en vano. Habré visto los crepúsculos rojos de la tarde, el rocío de la mañana y la nieve brillando bajo los rayos del sol universal; habré olido la lluvia después de la sequía y habré oído el Atlántico tormentoso batir contra las costas graníticas de Cornualles.” – Bertrand Russell.

#listening to: Britney Spears – Criminal

 

Mar 30, 2012 - Narrativa, Una palabra    No Comments

Finales

Una gota de sudor recorría su frente, agrietada ya por el paso de los años, mientras trataba de mirar a través de la pequeña almena.

Un horizonte tantas veces conocido se abría paso ante sus ojos: una infinita pradera cubría como un manto verdoso todo el entorno. A lo lejos se abría paso el tupido Bosque del Rey. Cuántas horas había pasado paseando entre esos árboles, corriendo tras algún venado durante las jornadas de cacería de su padre.

Todo eso pertenecía a un tiempo pasado.

Ese prado sin fin ahora era lo único que se interponía entre su hogar y un ejército sediento de sangre. Más de quinientas monturas con los estandartes rojos se aproximaban atravesando el bosque y levantando tras de sí una enorme polvareda que era visible a varias leguas de distancia.

No los veía todavía pero se imaginaba sus caras, rojas de ira, sus ojos, inyectados en sangre, sedientos de muerte. El final estaba cerca.

En ese momento vinieron a su memoria aquellos puntos de su vida que lo habían llevado hasta allí. Quizá alguien pensase que se arrepentía, que pensó en cambiar alguna de las muchas y variadas decisiones que tomó y que lo habían llevado a este dramático desenlace.

Pero no era un hombre dispuesto a arrepentirse por nada. Esos puntos sólo daban más sentido a este epílogo de su vida.

Entendió que uno nunca puede conectar los puntos de atrás hacia adelante. Más bien que una vez te encuentras en tu final, sea cual sea, es cuando los puntos, todos sin excepción, cobran sentido.

- Bienvenida seas, suerte, fortuna o providencia – dijo gritando al aire, al horizonte, al sol – no te temo, nunca lo hice. Bienvenidas sean tus noticias. Lo que me traes ya lo conozco, ya lo ví en el nacer de los tiempos. Conozco mi destino. Y esto preparado para él. 

 

Mar 24, 2012 - Personal, Una palabra    No Comments

Futuro

Todo pasa y todo queda,

Pero lo nuestro es pasar.

Pasar haciendo caminos.

Serrat cantaba esto homenajeando a Antonio Machado en su Cantares.

Muchos días, justo en los instantes antes de cerrar los ojos, recuerdo esa frase y una sensación de paz y de tranquilidad me llena antes de vencerme al sueño.

Porque todo llega, nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestros anhelos y deseos, todo termina por aparecer. La paciencia vieja conocida y eterna aliada y el tiempo, ese contenedor de respuestas, esconden cada una de esas esencias que conforman las escenas de nuestra vida.

Todo pasa, todo termina por pasar, la tempestad deja paso a la calma, la tristeza por lo pasado a la alegría por lo que está por venir, la vida deja paso a la muerte, el llanto deja paso a la sonrisa. La vida es un constante cambio de lo pasado, lo antiguo, por lo nuevo.

Y todo queda, cada experiencia, cada sabor, cada momento queda grabado en nuestra retina y en nuestra alma, nos hace crecer, nos conforma y nos modela. En cada uno de esos momentos, una porción de ti cambia y no vuelve a ser jamás como era antes.

Pero al final, lo nuestro es pasar, ver cada una esa de esas escenas aparecer ante nuestros ojos, afrontarlas, asumirlas, entenderlas, y dejarlas marchar.

Porque al pasar construimos nuestro camino. Nuestro futuro no son más que los pasos que hoy damos, aquello que llega, aquello que se queda y aquello que pasa.

Mar 13, 2012 - Personal, Una palabra    No Comments

Horizonte

Desde muy pequeño he tenido una especial fijación en el horizonte.

Siempre he pensado que allí donde todas las líneas paralelas se juntan, allí donde cielo y tierra se tocan, es donde residen las respuestas a todas las preguntas.

Y al mirar por la ventana y ver ese horizonte, al pasear y verlo en la lejanía, recuerdo que allí permanecen no sólo las preguntas de hoy, sino también las de ayer.

Caigo en la cuenta entonces que las preguntas de mi vida no han sido muy diferentes con el pasar de los años.

Esa conexión entre puntos en realidad me devuelve al niño que miraba a través de la ventana y veía ese mismo horizonte mágico. Ese niño que empezó a creer que allí se albergaban las respuestas a esas preguntas que se hacía, y pensaba que el tiempo sería su aliado para encontrarlas.

Y el tiempo, con su paso, me iría acercando cada vez más a ese horizonte.

Pero el tiempo ha sido traicionero y bajo el disfraz de madurez sólo ha traído nuevos interrogantes. Respuestas a preguntas de ayer que se convierten en preguntas de hoy. Preguntas del mañana.

Así que de repente llegas a la conclusión de que en ese horizonte infinito puede que las líneas paralelas lleguen por fin a tocarse en un emotivo final dramático, e incluso mar, tierra y cielo se fundan en un beso para la eternidad, pero las respuestas a todas las preguntas, a todas, a las de ayer, a las de hoy y a las de mañana, en ese horizonte infinito, no las voy a encontrar.

 

Mar 10, 2012 - Personal, Una palabra    No Comments

Miradas

Las miradas pueden significar mucho.

Pueden transmitirnos un sentimiento en una fracción de segundo. Pueden ser capaces de conectar almas, encender sentidos…

Las miradas pueden decirlo todo o no decir nada. Pueden venir cargadas de pensamientos que no podemos oir pero que podemos sentir. Pueden, en cambio, estar vacías.

Cuando miramos al mundo proyectamos nuestros anhelos en cada una de nuestras miradas. Enviamos nuestros deseos a través de ellas, queriendo inconscientemente cambiar el color del cristal con el que la realidad se nos muestra.

Hay miradas que ilusionan, que enamoran, que cambian vidas. Hay miradas que entristecen, que apagan, que destruyen.

Hay miradas hacia adelante, hacia lo que está por venir.
Hay miradas hacia atrás, hacia lo que fue, o lo que pudo ser.

Las primeras siempre vienen cargadas de optimismo, de sueños por conquistar.

Las segundas tiene un oscuro sentimiento que les rodea. Tal vez es el miedo por aquellos pasos que no se dieron. Tal vez es el dolor de aquello que ya no está.

Y en parte, el sentido de la vida es que, al final, muy al final, cuando mires por última vez tu recorrido por este mundo, esa mirada definitiva sólo transmita una cosa: la satisfacción por haber sido feliz.

Mar 5, 2012 - Personal    No Comments

Imagina

Imagina un lugar donde acudir cuando te sientes solo.

Imagina un lugar, en la distancia, donde todo aquello que te preocupa, que te hace dudar, no pudiera alcanzarte.

Imagina un lugar, alejado de todo lo que conoces, donde tus sueños se convirtieran en el combustible necesario para que las cosas funcionasen.

Imagina un lugar donde imposible fuera una palabra vacía de significado.

Imagina un lugar donde las cosas se hicieran realidad desde la imaginación.

Imagina que ese lugar existe, y que está dentro de tí.

 

Jan 13, 2012 - Personal, Una palabra    1 Comment

Lucha

Hay días, los menos, que te levantas con un sabor extraño en el paladar. El sentido de la vida tiene un color más gris y piensas que por alguna razón desconocida todo lo que ayer parecía ordenado hoy se presenta ante ti lleno de incertidumbre.

Cuando eso sucede echas mano del depósito de optimismo. Ese hueco plagado de razones que todos tenemos y que nos ayuda, de un modo u otro, a convencernos de que podría ser peor o de que mañana brillará el sol de forma diferente.

Pero cuando recurrimos en exceso a ese depósito sucede que un buen día el indicador se nos enciende y nos avisa que las razones se agotan.

Justo en ese instante se dan los ingredientes necesarios para que el miedo y la inseguridad campen a sus anchas alrededor nuestra, encerrándonos en un bucle sinfín de deterioro que puede acarrear consecuencias impredecibles.

Por eso es fundamental que en ese preciso instante, donde la duda que nos asalta es mayor y la sombra de lo desconocido atenaza todos y cada uno de nuestros músculos, surja esa única razón restante, ese milímetro que falta para que el medidor de nuestro depósito se ponga a cero, ese “todo va a salir bien”… y volvamos a la carrera contra nosotros mismos con más ganas que nunca.

No dejes jamás de luchar:

  • Estoy hecho de creencias, no de barreras.
  • Estoy hecho de sudor, no de orgullo.
  • Estoy hecho de muchos, no de uno sólo.
  • Estoy hecho del siguiente punto, no del último.
  • Esto hecho de abrir senderos, no de seguir caminos.
  • Estoy hecho de los obstáculos que he superado, no sólo de los que hay en la pista.
  • Estoy hecho de todos los días que no ves, no sólo de los que ves.
  • Estoy hecho de todo lo que queda por venir, no de lo que ya ha sido.

 

Dec 28, 2011 - Personal, Una palabra    No Comments

Navidad

Las fiestas navideñas son época de reflexión, de familia, de amigos, del calor del hogar que muchos sienten lejos y solo recuerdan en tiempos pasados. Por ello, son muchas las personas a las que no les gusta la navidad. Quizá porque se sienten solas, quizá porque creen haber perdido su ilusión junto a la marcha de un ser querido, quizá porque creen que la navidad solo es cosa de niños…

Pero la navidad no tiene porque ser solo una fiesta de nostalgia y melancolía, sino una excusa para brindar por los que estamos, por los que se fueron y siempre vivirán en nuestro recuerdo, por aquellos que están por venir y esperan de nosotros lo mejor.

Y sí, he dicho bien, una excusa, puesto que todo ello podemos hacerlo el resto del año, pero es bueno utilizar la navidad para pensar en lo bueno que tenemos y que pocas veces nos paramos a valorar, esperando siempre que pasé algo mejor sin darnos cuenta de que lo mejor puede estar pasando ahora mismo y nos lo estamos perdiendo lamentándonos por aquello que perdimos.

Recuperar la ilusión de abrir cualquier cosa que esté empaquetada, sin importar lo grande que sea o su precio, simplemente saber que alguien lo ha hecho pensando en ti, juntarte con amigos, primos o hijos a los que hace tiempo que no ves, unas risas alrededor de buena comida, todo eso que ya sabes pero que a veces, hace falta recordarte.

Dec 18, 2011 - Personal, Una palabra    No Comments

Caminar

Una vez te has despertado, lo primero que la vida te enseña es a caminar.

Caminar hacia adelante siempre, porque pararte sólo supone perder un tiempo que no tienes.

Y los primeros pasos son los que quizá más te definen.

Siempre que nos caemos y volvemos a levantarnos, son esos primeros pasos los que nos tienen que dar la fuerza suficiente para mantenernos de pie.

Porque nuestra confianza, la nueva confianza que tenemos que construir desde cero, va a reposar sobre cada uno de esos pasos.

Esos pasos que pretenden dejar atrás los recuerdos de los que huimos, los fracasos que queremos olvidar, las miradas que dejaron de fijarse en nosotros, los corazones que dejaron de latir al unísono, los proyectos que nunca terminaron.

Así que sólo nos queda armarnos de valor, de ganas, muchas ganas, y de la claridad suficiente para creer que mañana será un día mejor que el de hoy, y que eso se repetirá día tras día.

Y creedme si os digo que tarde o temprano termina pasando, llega ese día en el que todo tiene un color distinto, un olor diferente.

Al final los recuerdos terminan por convertirse en palabras con sabor a antiguo, adornadas con mil y un colores que jamás existieron. El pasado, ese eterno competidor que quiere jugar a convencernos de que cualquier tiempo anterior fue mejor, se torna débil, vulnerable a la razón y la fuerza interior de uno mismo.

Es entonces cuando cobra valor la sensación de que si uno es dueño de sí mismo, entonces, toda meta es alcanzable.

  Jason Derulo – Breathing

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